Los vientos de Tarifa

El viento, especialmente el Levante, es el defensor de la preservación y sostenibilidad de Tarifa. Pero ¿es para tanto?.

Este elemento climatológico, el viento, ha hecho que Tarifa durante años permaneciera aislada y hasta olvidada. Su fuerza, cogiendo carrerilla desde las Islas Baleares, llega desde el Este y adquiere una fuerza muchas veces inusitada en el Estrecho de Gibraltar.
Los periodos en que se expresa con mayor gravedad van desde mayo hasta octubre pero los años nos han hecho marcar especialmente el mes de junio como el mes con más altos registros.
La media de días al año de vientos de Levante, con mayor o menor fuerza, representan alrededor de un 30% del total.
A cambio, la calma chicha también se impone, especialmente en los días que preceden a un cambio de vientos de Levante a vientos de Poniente, los del Oeste, y esos días hacen las delicias de los bañistas y quienes practican deportes tanto de agua como de tierra en los que el que el agua y la tierra tengan esta conjunción especialmente agradable en Tarifa.
El viento de Poniente, procedente del Atlántico, trae a Tarifa una húmeda y fresca sensación y su entrada hace las delicias de quienes lo disfrutan especialmente en los meses en que las temperaturas en el resto de localidades de interior o del litoral hacen insoportable caminar por la calle.
En cualquier caso, lejos de amilanarse ante este hecho, el del viento, Tarifa dispone de la riqueza que este le proporciona: las aves se ayudan de él para sus migraciones, los windsurfistas y kiters lo aprovechan como nadie y para coger un bonito color sin sacrificio (eso sí, con protección solar) es inigualable.

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