Viajar con niños, un recuerdo ¿inolvidable?

Viajar con niños o viajar solos. Esa es la cuestión. ¿A que padres no les apetece, al planear su viaje, idealizar ese momento de "por fin solos"?  Y empiezan a surgir las preguntas: ¿y con quien les dejamos? ¿y para una vez que nos vamos, no sería más bonito llevárnosles? Y habrá alguna amiga o amigo que te recuerde la necesidad de reforzar la pareja con esos momentos en los que volvéis a ser tú y él, ella y tú. Y entonces, tu inquietud se acrecienta pensando "debemos hacerlo, debemos irnos solos, nos vendrá bien". Y de nuevo las dudas.

Seas padre o seas madre, lo cierto es que mientras tus hijos tienen una edad - quizás hasta los 10 años en la mayoría de los casos - las experiencias que pasen contigo les resultarán muy gratas y contribuirás a cultivar el germen de lo que es la familia y su desarrollo. Esas experiencias, las de un viaje, favorecen a estrechar los lazos con los hijos y, ¿por qué no?, también entre los padres.

Como madres que somos las "Favoritas", una de las cosas que más repetimos es esa orden estricta y definitiva: "esta noche te quedas en tu cama, no vengas a la nuestra". Mentira. Sí, cuando se dice algo de razón se tiene y la verdad es que una noche durmiendo sin intrusos puede ser mucho más reconfortante. Pero cuando una se ha acostumbrado a que en un momento dado de la noche, como si de un fantasma se tratara, un espíritu de carne y hueso se desliza entre nuestras sábanas y, de repente, sentimos ese cuerpecito caliente que nos abraza y se llega a enroscar entorno nuestro, cuando aún con los ojos entrecerrados nos despertamos y vemos esa cara angelical plácidamente dormida junto a la nuestra, cuando pasan estas cosas, y pasan, es cuando verdaderamente confirmamos que ha merecido y merece la pena lo que tengamos que padecer por ellos. Ahí se nos olvidan los berrinches porque no quería comer o cenar esto o lo otro. Ahí es como si no existieran esas zapatillas tiradas por cualquier sitio de la casa cada vez que llegan de la calle. Ahí es cuando nos damos cuenta de que aunque hayamos perdido la oportunidad de escaparnos solos, haberles traído ha sido un acierto. ¿O no?

Viajar con niños tienes sus ventajas e inconvenientes pero lo que siempre resulta ser cierto es que es inolvidable.

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